Ecos del Senado: Reforma a la Ley de Hidrocarburos, un retroceso más

Con otra reforma a todas luces inconstitucional, Morena asestó un golpe más al sector energético del país al imponer su mayoría en el Congreso para modificar diversos ordenamientos de la Ley de Hidrocarburos, cuyas consecuencias se verán reflejadas en el alza de precios de los combustibles y en un grave daño al medio ambiente.


Al igual que en la reforma eléctrica, el objetivo es privilegiar el monopolio estatal, impedir la libre competencia, desalentar la participación de empresas privadas y consolidar el dominio, en este caso de Pemex, en la venta de hidrocarburos en perjuicio de los permisionarios y en detrimento de los consumidores finales.

Con el pretexto de fortalecer la soberanía nacional, combatir el huachicol y el contrabando de gasolinas y diésel, el titular del Ejecutivo federal presentó una iniciativa que lo que busca en el fondo es garantizar que PEMEX obtenga mayores ingresos, así sea a través de sacar del mercado a sus competidores.

De esta manera, pretende aplicar retroactivamente la ley y sancionar con la cancelación de los permisos a quienes no cuenten con capacidad de almacenamiento de petrolíferos, requisito que no estaba considerado cuando éstos les fueron otorgados.

También se crea la figura de la suspensión de permisos que permitirá a la autoridad hacer requisa a los permisionarios cuando a su juicio se ponga en peligro la seguridad nacional, la energética, o la economía nacional, criterios por demás ambiguos que otorgan una enorme discrecionalidad y violan los principios de certeza y seguridad jurídica.

El monopolio estatal provocará aumento en los precios de los combustibles, porque Pemex desperdicia 30% de cada barril de petróleo en el proceso de refinación, generando desechos altamente contaminantes, cuando en otros países como Estados Unidos, el promedio es de 1 o 2%, lo que repercutirá en el precio al consumidor y en un mayor daño al medio ambiente.

La reforma a la Ley de Hidrocarburos no sólo es inconstitucional, sino que además viola el T-MEC y los acuerdos suscritos en materia ambiental por México como el Acuerdo de París, así como la Ley General de Cambio Climático y la Ley de Transición Energética.

No cabe duda que hoy están a debate dos proyectos de nación. Por un lado, la visión del gobierno de Morena que fortalece monopolios como PEMEX y CFE y se empeña en anteponer el poder del Estado en detrimento del ciudadano; y por el otro, el de quienes consideramos necesario impulsar la eficiencia y la apertura de los mercados para que millones de mexicanos reciban siempre el mejor producto al mejor precio.

Uno lleva al país a la quiebra con fórmulas que ya han fracasado en el pasado y el otro quiere llevar a México al desarrollo.

La Ley de Hidrocarburos seguramente seguirá los pasos de la reforma eléctrica, será impugnada y suspendidos sus efectos legales, con las consiguientes amenazas, agresiones y descalificaciones desde Palacio Nacional a los jueces que tengan el atrevimiento de hacer valer la Constitución.

Facebook: Lupita Murguía Twitter: @LupitaMurguiaG Instagram: @lupitamurguiag