Ecos del Senado | Quién es quién en las mentiras

Un día después de que inauguró en su conferencia mañanera la sección “Quién es quién en las mentiras de la semana”, el Presidente López Obrador dio un mensaje con motivo del tercer aniversario de la elección presidencial de 2018, en el que hizo afirmaciones con las que bien podría llenar varios capítulos de su nueva sección.

El Presidente afirma que México no está en los primeros lugares de mortalidad por Covid-19, lo cual es engañoso ya que independientemente de cómo se quiera medir, en términos absolutos es un hecho que nuestro país ocupa el cuarto lugar en muertes.


Y es que el Presidente en promedio miente o da datos inexactos 88 veces en cada conferencia, y a lo largo de 641 mañaneras se tiene documentado que ha hecho más de 56 mil afirmaciones no verdaderas, como lo revela un estudio de la consultora SPIN, que analiza los datos no verificables a los que alude.


Sin embargo, como una estrategia más para desviar la atención pública de los temas más apremiantes para el país, como la violencia, la inseguridad, la crisis económica y de salud por la pandemia, el desempleo o el desabasto de medicinas para los niños con cáncer, así como hacer justicia a las víctimas de la L-12 y castigar a los responsables, prefiere dedicar tiempo y esfuerzo para atacar y descalificar a la prensa.

Con un doble discurso, AMLO asegura que no busca perseguir ni censurar a periodistas y medios de información, sino que pretende generar un “diálogo circular”, y que sería incorrecto hacer una réplica sin fundamento o “contestar una mentira con otra mentira”.

A pesar de esa afirmación, los medios documentaron que en la presentación de la nueva sección se incluyó entre las supuestas noticias falsas una nota que denunciaba el espionaje por parte del gobierno a periodistas y activistas, pero sin precisar que la información correspondía al sexenio de Peña Nieto.

Otro botón de muestra es que el diario español El País, de acuerdo con AMLO, al publicar una nota sobre desechos nucleares de Laguna Verde no incluyó la versión oficial del gobierno, cuando el medio claramente en su nota destaca que se pidió la opinión de las autoridades y no le respondieron.

El gobierno de López Obrador lejos de ser tolerante a la crítica como debiera ser en un régimen democrático que garantiza el ejercicio de las libertades, se dedica a injuriar a la prensa a la que pretende exhibir con datos falsos y engañosos.

Esta situación ya motivó que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos exprese su preocupación y le pida al gobierno reconsiderar la sección “Quién es quién en las mentiras”, ya que afecta al debate público con tácticas de señalamientos y culpabilidad que dañan la libertad de expresión y la democracia.

De igual manera, la Sociedad Interamericana de Prensa solicitó el cese inmediato de este tipo de agresión y alertó que esas acciones suelen degenerar en hechos de violencia.

Ciertamente el descrédito a la labor periodística y especialmente los efectos de estigmatización nocivos que tiene el discurso presidencial generarán más episodios de agresiones, en uno de los países de mayor riesgo para el ejercicio del periodismo.

México ocupa el sexto lugar de casos de asesinatos de periodistas en el mundo que quedan impunes, sólo por debajo de países en plena situación de guerra, pero estos datos por supuesto no forman parte de lo que el Presidente da a conocer en sus informes plagados de afirmaciones no verdaderas y promesas incumplidas.

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