Ecos del Senado: El gobierno de MORENA no escucha, no quiere entender

El gobierno de Morena no entiende el fondo del problema, desde la cúspide del poder mira las protestas de las mujeres con recelo, las desacredita, las desestima y se siente agraviado por ellas.

Afirma que es una conspiración en su contra, orquestada por grupos conservadores, no se da cuenta que se trata de un movimiento legítimo que demanda justicia; las mujeres de este país quieren estar vivas, sentirse seguras y que se frene tanta impunidad.


La insensibilidad del gobierno de Morena lo llevó a instalar un oprobioso muro en torno a Palacio Nacional para contener las marchas del pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, lo que encendió aún más los ánimos de las manifestantes.

Afortunadamente, la creatividad del coletictivo de mujeres superó la muralla de la vergüenza y la convirtió en un memorial para recordar a miles de víctimas de feminicidio y visibilizar el problema. Este hecho significó una contundente victoria del movimiento feminista frente al desdén y la intolerancia mostrada desde el poder.

En un intento por contrarrestar la mala imagen proyectada ante el mundo, el vocero presidencial llamó a las vallas “muro de paz”, una verdadera burla, porque los muros dividen, separan y niegan la realidad. Lo que deben tenderse son puentes de diálogo y de entendimiento para resolver el fondo del problema, la injusticia y la impunidad, pero Morena no lo comprende así.


Incluso, AMLO generó mayor irritación al asumir el papel de defensor del aspirante de su partido a la gubernatura de Guerrero, Félix Salgado Macedonio, sobre quien pesan diversas denuncias por delitos de violación y agresiones sexuales.

Las protestas ciertamente se salieron de control, hubo agresiones y daños a inmuebles históricos y al mobiliario urbano, incluso manifestantes y elementos de seguridad lesionados; las mujeres fueron repelidas con gases lacrimógenos por las fuerzas policiales, aunque las autoridades lo niegan.

Es preciso decir que si bien se reconoce que las demandas tienen una causa justa, una parte importante de la sociedad reprueba la violencia, las agresiones y los daños incitados por grupos de provocadoras infiltradas en las marchas que desvirtúan su lucha.

Esta acción marcará al gobierno y demuestra que no aprendió nada en torno a este fenómeno social que hace un año detonó #UnDíaSinMujeres -el nueve ninguna se mueve-, que convocó al paro de actividades como respuesta ante la ola de feminicidios que alcanzó 10 casos diarios en enero de 2020.

En lo que lo que va del sexenio los datos oficiales registran un incremento en casi todos los rubros en materia de violencia contra las mujeres; hay más de 16 mil carpetas de investigación por casos de violación, lo que resulta muy grave si se considera que en este delito solo uno de cada 5 se denuncia.

En 2020, con el confinamiento, se dispararon los casos de violencia familiar, el hogar no es un lugar seguro para miles de mujeres, niños y jóvenes que no tienen más remedio que cohabitar con sus agresores; se incrementaron los delitos por violencia de género y las llamadas de emergencia por incidentes domésticos de esta naturaleza siguen en aumento. El muro frente a Palacio Nacional sentó un precedente peligroso.

Quedará en la memoria como un ícono de la lucha por la reivindicación de los derechos de las mujeres y de la inacción de un gobierno omiso que en lugar de apoyarlas y acompañarlas, las descalifica y las agravia.

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