Ecos del senado: Contagios, vacunas y Sputnik V

El primer mes de este año ha sido el más letal en lo que va de la pandemia, los casos de contagios se incrementaron por miles y los reportes de decesos suman 160 mil muertes, tan solo en el conteo oficial.

México es el tercer lugar de fallecimientos a nivel mundial superando a India, los hospitales continúan con una alta ocupación de pacientes, en las calles el sufrimiento para conseguir un tanque de oxígeno para un familiar enfermo es cada vez mayor y varias entidades continúan en semáforo rojo.


En este marco se dio a conocer que el Presidente López Obrador contrajo el virus y se encuentra en aislamiento. Por supuesto que le deseamos pronta y total recuperación, pero es preciso decir que los reportes sobre su estado de salud han sido verdaderamente escuetos.

El hermetismo con el que se ha manejado esta situación, bajo el pretexto de respetar su derecho a la privacidad, pretende ignorar que se trata del jefe del Estado mexicano, y que en tal carácter la falta de información genera incertidumbre y da pie a la especulación con consecuencias negativas en la estabilidad política y económica del país.

Por ello, la salud del Presidente es un asunto de interés público y no debe cerrarse la información como sucede.

Por otra parte, luego de reiteradas peticiones de gobernadores y líderes de la iniciativa privada, López Obrador anunció la autorización de su gobierno para que puedan comprar con recursos propios las vacunas contra el Covid-19 y emitió un acuerdo para definir las reglas de adquisición.

Sin embargo, el asunto solo tiene efectos declarativos, pues sucede que tanto Pfizer como AstraZeneca han informado a los gobernadores del GOAN que no hay disponibilidad de vacunas hasta diciembre o enero de 2022, y que sólo se pueden vender para uso de emergencia, mediante convenios con los Estados nación. Es decir, en este momento y mientras continúe la fase de estudio, las farmacéuticas solo le pueden vender al gobierno de México, punto.

En este contexto, ya en cuarentena, se informó que el Presidente sostuvo una conversación telefónica con Vladimir Putin, presidente de Rusia, en la que pactaron la compra de 24 millones de dosis de la vacuna Sputnik V -que cubrirá a 12 millones de personas-, con una inversión de 4 mil 800 millones de pesos.


Ha habido muchos cuestionamientos y se ha generado una polémica enorme sobre la vacuna rusa, toda vez que sus fabricantes afirman que alcanza un porcentaje de efectividad de 91.6%, pero apenas ayer se publicaron los resultados de su ensayo clínico en la revista médica internacional The Lancet.

No pretendemos descalificar a ninguna vacuna porque representa la esperanza que tienen millones de mexicanos de librarse de la enfermedad, pero es muy importante mencionar que la Sputnik V no está autorizada por la Organización Mundial de la Salud, ni por la FDA de Estados Unidos, ni por su equivalente en Europa, ni siquiera en México por la Cofepris.

Incluso ha trascendido que esta vacuna no es recomendada para pacientes con diabetes, que es uno de los principales problemas de salud de la población mexicana. Ni tampoco es recomendable para mayores de 65 años que es el 12.2% de la población,15 millones personas.

Se ha reiterado que después del personal de salud, los primeros en vacunarse serían los adultos mayores, sin embargo, la información disponible previo a la reciente publicación en The Lancet nos dice que especialmente para estos últimos sería muy riesgosa su aplicación.

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